14/06/2010 | 20:46hs
CIENCIA
"Cirugía mini-invasiva en urología: una tendencia global "

Los beneficios que trae aparejada para el paciente, derivados del mínimo trauma quirúrgico, la convierten en una alternativa cada vez más elegida

La introducción y expansión de la cirugía laparoscópica en los últimos años ha causado un cambio de paradigma dentro de la historia de la cirugía urológica moderna. Esto ha sido estimulado por el avance médico-científico y las significativas ventajas que perciben los pacientes, derivadas del mínimo trauma quirúrgico, que se traducen en mayor confort postoperatorio, rápida reinserción laboral y mínimas cicatrices cutáneas.

La cirugía míni-invasiva, conocida también como laparoscopía y/o cirugía video-endoscópica, es una alternativa que hoy, en los grandes centros internacionales, reemplaza a la cirugía convencional o “abierta” que exige grandes incisiones. Se trata de una técnica quirúrgica que se practica a través de pequeñas incisiones, usando la asistencia de cámaras de video que permite al equipo médico ver el campo quirúrgico dentro del paciente y accionar en el mismo.

Estas técnicas han modificado de raíz la práctica quirúrgica: el cirujano opera guiado por la imagen del tejido, con más precisión que durante la cirugía abierta. La mayor diferencia con la cirugía abierta, es que las incisiones laparoscópicas de 5 y 10 milímetros contrastan con la tradicional, que implica realizar una herida en la pared del abdomen de más de 10 a 15 centímetros.

La tecnología actual ha permitido el desarrollo de instrumental quirúrgico adecuado para trabajar mejor que la cirugía abierta a través de incisiones de tamaño reducido”. El cada vez mayor cúmulo de evidencias sobre su efectividad y seguridad hace crecer el número de pacientes que recurren a ellas. Las razones hay que buscarlas en el número importante de ventajas que ofrece la técnica mini-invasiva. Entre ellas enumeran el escaso dolor postoperatorio, disminución de internación que oscila en 12 a 48 horas, la rápida deambulación y menor uso de medicamentos como analgésicos y antibióticos. También se destacan la importancia que tiene para el paciente la disminución de posibles complicaciones y los resultados estéticos debido a las pequeñas incisiones que se practican.

La demanda social en técnicas de mínima invasión es ya una realidad. El campo de intervención es amplio; estas técnicas pueden aplicarse para la extirpación de una parte o de todo el riñón por diferentes causas, (nefrectomía parcial o total), la extirpación de la glándula suprarrenal (adrenalectomía o suprarrenalectomía), cirugías reconstructivas de la vía urinaria (pieloplastias) y extracción de cálculos (piedras) de la vía urinaria. También para extirpación de la vejiga (cistectomia), cuando esté indicada, extirpación de la próstata debido a la presencia de un cáncer de próstata localizado (prostatectomía radical) y la corrección del varicocele.

De esta forma, la laparoscopía urológica ha ganado cada vez más aceptación como alternativa a la cirugía tradicional y ha demostrado sus frutos en todos los campos de la cirugía urológica. El trauma al paciente se reduce enormemente y esto redunda también en una estadía hospitalaria mas corta.
 

FM 101.7 "Estudios V.C."